Una invitación en mi buzón de Gmail, me animaba a salir de mi "cómodo" mundo virtual, para encontrarme cara a cara, con algunos de mis amig@s blogger@s en un teatro de Madrid.
Me debatí si tendría valor para asistir, para dar la cara. Temí en primer lugar decepcionar, no estar a la altura de lo que se esperaba de mi, de las expectativas creadas en mis "amigos"...
Finalmente me decidí, quería que me identificaran y comprobar que me seguirían "admirando", también en mi vida real...
Fui a la peluquería, me alisé el pelo y me enfundé en mi traje de Ninja...
Me miré al espejo antes de salir, tenía ante mi, a mi AVATAR;
Nakadai LLamajá;
una periodista, experta en artes marciales, propietaria de una casa con Spa y un todo terreno Japonés.
Llegué precipitadamente, a punto de cerrar las puertas, y me senté entre dos hermosas mujeres que miraban mi pelo liso y mi precioso traje negro. La obra fue interesante, radical en sus posturas, pero el personaje protagonista, un joven llamado Ramón en la vida real, y Jules en la virtual, forma parte de una comunidad en internet llamada "segunda vida", donde se vive una vida paraela a la real escondido tras un avatar, y los ciudadanos de este mundo pueden moverse con una personalidad inventada...o..no...
Y aquí creo que radica el error de Ramón-Jules:, cuando JUEGAS, cuando te creas un "avatar" NO tienes PORQUÉ ajustarte ni reproducir al 100% tu vida real, y no se trata de mentir, sino de JUGAR, si él se "reprodujo a sí mismo en su avatar", fue su decisión...y no podía esperar que su "Heidi", fuese igual que la "muñeca" de la que se enamoró. Finalmente cayó en la más profunda decepción, cuando la persona que estaba detrás de "Heidi" era una mujer, que no se ceñía a sus expectativas físicas, porque sin duda él se ENAMORÓ, de un carácter, de una forma de hablar, de reaccionar ante sus palabras, una "sincronía" emocional, independientemente a la figura de su avatar, que a fin de cuentas...era un dibujo....
Al terminar la obra, volví a casa junto con una bloguera que afirmó reconocerme desde el primer momento en que me vió y que aunque fuera vestida de "avatar" pudo verde ver mi corazón y yo pude ver el suyo latiendo y viviendo el mundo real con la misma intensidad que vive su mundo virtual, carente de cualquier disfraz, y dando la cara en los dos mundos...Solo le deseo que tenga cuidado, que igual que yo voy disfrazada y se me nota...otros son más sutiles...y no se les nota...




